En 2025, CIPPEC cumplió 25 años acompañando la construcción de políticas públicas que buscan transformar la vida de las personas. Un cuarto de siglo aportando evidencia, fortaleciendo capacidades estatales y construyendo consensos en torno a una idea simple y urgente: la Argentina necesita crecer, y necesita hacerlo con equidad, sostenibilidad y visión de largo plazo.
Este año marcó un punto de inflexión. Fue tiempo de celebrar la historia institucional y, sobre todo, de renovar el compromiso con el futuro. Porque transformar el presente exige mirar más allá de lo inmediato, reconociendo que la estabilidad macroeconómica, aunque imprescindible, no alcanza por sí sola para generar desarrollo.
A lo largo del año, y guiados por nuestras avenidas estratégicas (Finanzas públicas sostenibles y desarrollo productivo, Educación para el desarrollo, Inclusión social y Transformación del Estado) impulsamos propuestas concretas, acompañamos la gestión pública y promovimos espacios de diálogo federal.
La implementación de la Boleta Única Papel (BUP) en elecciones nacionales fue un hito institucional para el país y para CIPPEC. Esta transformación, fruto de más de una década de trabajo sostenido, fue acompañada por acciones de formación, campañas de información y asesoramiento técnico. La BUP representa mucho más que un cambio en la forma de votar: es una mejora en la calidad democrática y una muestra concreta de que las reformas estructurales pueden hacerse realidad cuando se construyen con evidencia y persistencia.
Este año organizamos en Córdoba el primer Diálogo Federal sobre el futuro del trabajo y el sistema previsional, que reunió a más de 100 referentes de todos los sectores y regiones. Fue un espacio inédito para pensar juntos cómo articular políticas laborales, educativas y productivas en un contexto de transformación tecnológica. Esta convocatoria marcó el inicio de una agenda de consensos estratégicos con una mirada genuinamente federal.
En 2025 profundizamos el trabajo territorial ampliando la cobertura de los Sistemas de Alerta Temprana (SAT) a nuevas provincias para prevenir el abandono escolar, junto con iniciativas de vinculación con el mundo del trabajo. Al mismo tiempo, impulsamos una agenda de calidad centrada en el fortalecimiento de la profesión docente, entendiendo que jerarquizar y acompañar a quienes enseñan es la base para mejorar los aprendizajes y asegurar que cada estudiante tenga herramientas para construir su futuro.
Sostener políticas transformadoras requiere un Estado con capacidades modernas. En 2025 trabajamos en el fortalecimiento de capacidades orientadas a mejorar la gestión del talento humano, promover el uso estratégico de datos y fortalecer la planificación estatal, acompañando procesos de innovación para que las decisiones públicas sean más transparentes y eficientes.
Para potenciar el desarrollo federal, visibilizamos la importancia de contar con una agenda coordinada de inversión en infraestructura energética y evaluamos la política fiscal asociada a la gestión de los recursos naturales no renovables, con foco en el litio. Además, apoyamos a empresas públicas de minería y energía en la mejora de sus prácticas de transparencia. En paralelo, mostramos que el agro puede pasar a una estrategia ofensiva de “producir más con más”. Acompañamos esta visión proponiendo nuevas formas de medir la ruralidad que superen la dicotomía “campo–ciudad” y visibilizando los cuellos de botella logísticos del Norte Grande mediante el Índice de Vulnerabilidad Logística, clave para orientar la inversión.
Lograr el orden macroeconómico es el primer paso. El desafío real empieza ahora: construir un esquema que permita el desarrollo. Para el próximo año, proponemos avanzar sobre los tres pilares clave: el sistema previsional, el tributario y el mercado de trabajo.
Sostenemos que estas reformas deben ser parte de un mismo plan. La integralidad es lo que garantiza que sean sostenibles. Nuestro compromiso es aportar el diálogo y la evidencia necesaria para que estas transformaciones sean justas y estén basadas en datos.